Mati ahora en Sincronía
- Mati
- 5 ene
- 7 Min. de lectura

LOS CICLOS ASTRONÓMICOS
Hace aproximadamente 4.500 millones de años, un objeto del tamaño de Marte llamado Theia colisionó con la Tierra primitiva. El impacto fue tan violento que parte del manto terrestre salió expulsado al espacio. Ese material, girando alrededor de la Tierra, se consolidó con el tiempo y formó la Luna.
Pero esa colisión no solo creó la Luna. Cambió el eje de rotación de la Tierra. Lo inclinó exactamente 23,5 grados.
Y ese ángulo de 23,5 grados es la razón por la cual existen las estaciones del año, los solsticios, los equinoccios y los ciclos que marcan el ritmo de toda la vida en este planeta.
El Ángulo Que Lo Cambió Todo
Si la Tierra no tuviera esa inclinación, si girara perfectamente vertical respecto a su órbita alrededor del Sol, no habría estaciones. Cada lugar del planeta recibiría la misma cantidad de luz durante todo el año. El ecuador siempre sería cálido. Los polos siempre serían fríos. Y nada cambiaría.
Pero la Tierra está inclinada. Y esa inclinación hace que, mientras la Tierra orbita alrededor del Sol, diferentes partes del planeta reciban diferentes cantidades de luz en diferentes momentos del año.
Cuando el hemisferio norte está inclinado hacia el Sol, es verano en el norte e invierno en el sur. Seis meses después, cuando el hemisferio sur está inclinado hacia el Sol, es verano en el sur e invierno en el norte.
Y en los puntos intermedios, cuando ninguno de los dos hemisferios está más inclinado hacia el Sol, ocurren los equinoccios: momentos donde el día y la noche tienen la misma duración en todo el planeta.
Esos cuatro puntos —dos solsticios y dos equinoccios— marcan las cuatro estaciones del año. Y esos cuatro puntos son los momentos de mayor calibración energética del planeta.
Los Ciclos Solares y Lunares
El Sol marca el ciclo externo. La Tierra tarda aproximadamente 365 días en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Ese es el año solar. Y ese año se divide naturalmente en cuatro estaciones marcadas por los solsticios y equinoccios.
La Luna, en cambio, marca el ciclo interno. La Luna tarda aproximadamente 29,5 días en completar un ciclo completo de fases: desde luna nueva, pasando por cuarto creciente, luna llena, cuarto menguante, y de vuelta a luna nueva.
Si divides 365 días entre 29,5 días, obtienes aproximadamente 12,4 ciclos lunares por año. Por eso existen dos calendarios naturales:
El calendario solar: 12 meses de aproximadamente 30 días cada uno, divididos en 4 estaciones. Este es el calendario del mundo externo, de la acción, de la manifestación.
El calendario lunar: 13 lunas de 28 días cada una. Este es el calendario del mundo interno, de la emoción, de la gestación.
Ambos calendarios son reales. Ambos existen simultáneamente. Y ambos calibran diferentes aspectos de la consciencia.
Los Eclipses: Cuando Los Dos Ciclos Se Encuentran
Un eclipse ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean en una línea recta.
Cuando la Luna pasa entre el Sol y la Tierra, ocurre un eclipse solar. La Luna bloquea la luz del Sol y proyecta su sombra sobre la Tierra. Durante unos minutos, el día se convierte en noche.
Cuando la Tierra pasa entre el Sol y la Luna, ocurre un eclipse lunar. La sombra de la Tierra cubre la Luna y la Luna se tiñe de rojo.
Los eclipses son los momentos donde los dos ciclos —el solar y el lunar, lo externo y lo interno, el Yo y el Soy— se encuentran. Se alinean. Se tocan.
Por eso los eclipses siempre han sido considerados momentos de poder. Momentos de transmutación. Momentos donde algo puede cambiar de estado.
En los eclipses solares, lo interno (la Luna) bloquea lo externo (el Sol). Es el momento de mirar hacia adentro. De revisar. De corregir.
En los eclipses lunares, lo externo (el Sol) ilumina lo interno (la Luna) a través de la sombra de la Tierra. Es el momento de integrar. De ver lo que estaba oculto. De transformar el veneno en medicina.
Cómo La Vida Se Diseñó En Función De Estos Ciclos
La vida en la Tierra lleva miles de millones de años sincronizándose con estos ciclos.
Los primeros organismos en los océanos sintieron las mareas. Y las mareas son el resultado de la atracción gravitacional de la Luna sobre el agua. Cada 29,5 días, las mareas cambian de patrón. Y los organismos aprendieron a reproducirse, a alimentarse, a moverse según esos patrones.
Cuando la vida salió del océano y colonizó la tierra, empezó a sentir las estaciones. Y las estaciones son el resultado de la inclinación de la Tierra y su órbita alrededor del Sol. Las plantas aprendieron a germinar en primavera, a crecer en verano, a dar fruto en otoño y a descansar en invierno.
Y los animales, incluyendo a los seres humanos, sincronizaron sus ciclos de reproducción, migración, hibernación y actividad con esos ritmos.
Durante millones de años, la biología terrestre se diseñó en función de estos ciclos astronómicos.
El subconsciente colectivo de la vida en la Tierra está escrito en el lenguaje de las lunaciones, los solsticios, los equinoccios y los eclipses.
Por eso estos ciclos son nuestro reloj mental. No es algo cultural. No es algo aprendido. Es algo biológico. Es algo que está en el ADN.
Por Qué Hay Que Recalibrarse A Estos Ciclos
El problema es que la humanidad moderna se desconectó de estos ciclos.
Vivimos en ciudades donde la luz artificial borra la noche. Donde el calendario laboral ignora las estaciones. Donde los ritmos de producción y consumo no tienen ninguna relación con los ciclos naturales.
Y esa desconexión tiene un costo.
El cuerpo humano sigue funcionando según esos ritmos internos. La glándula pineal sigue produciendo melatonina según los ciclos de luz y oscuridad. Las hormonas siguen fluctuando según los ciclos lunares. El sistema nervioso sigue respondiendo a los cambios de estación.
Pero cuando el mundo externo no refleja esos ciclos, el cuerpo entra en desajuste. La mente se confunde. La emoción se desregula. Y la acción pierde coherencia.
Por eso hay que recalibrarse. Volver a sincronizar el reloj interno con el reloj externo. Volver a alinear la biología con los ciclos astronómicos.
El Calendario Triple: Solar, Lunar y de Eclipses
El proyecto trabaja con un calendario triple. Tres formas de medir el tiempo que funcionan simultáneamente como una partitura musical para la consciencia.
El calendario solar marca las notas de la alquimia externa. Los solsticios y equinoccios son los momentos de mayor calibración. Son los puntos donde el eje de la Tierra se alinea de manera específica con el Sol y se abren portales energéticos para la transformación colectiva.
El calendario lunar marca las notas de la alquimia interna. Las lunaciones —los ciclos de 29,5 días desde luna nueva hasta luna nueva— son los pasos que conducen de un solsticio al siguiente. Cada luna nueva es un momento de siembra. Cada luna llena es un momento de cosecha.
El calendario de eclipses marca los cambios de tonalidad. Los momentos donde se transmuta el veneno en medicina. Donde se trabaja el tercer ojo de la humanidad. Donde los dos relojes —el solar y el lunar, lo externo y lo interno— se encuentran y se alinean.
Estos tres calendarios juntos forman la estructura del tiempo consciente.
Holi Nada: La Calibración Colectiva
Los grandes encuentros de calibración colectiva se llaman Holi Nada.
La palabra "Holi" evoca lo sagrado. El momento de transmutación. El agujero por donde algo puede pasar de un estado a otro.
La palabra "Nada" significa vacío. Pero también es la nota musical primordial. El sonido que sostiene todos los sonidos.
Holi Nada es, entonces, el agujero sagrado donde el sonido se disuelve para recalibrar la glándula pineal.
Estos encuentros se realizan en los solsticios y equinoccios. En puntos estratégicos del planeta. Y funcionan como un reseteo colectivo. Como una afinación del panal humano.
Durante Holi Nada, se trabaja con sonido, con frecuencias, con cantos, con silencio. Se calibra la pineal. Se ajusta el eje interno. Se sincroniza el cuerpo con el movimiento del planeta.
Y ese ajuste no es solo individual. Es colectivo. Porque cuando miles de personas se sincronizan simultáneamente con los ciclos naturales, se genera un campo de coherencia que sostiene a toda la red.
El Cumpleaños: El Inicio de la Cuenta Personal
Pero aquí hay algo fundamental: los solsticios, equinoccios y eclipses son momentos de calibración colectiva. Son los puntos donde toda la humanidad puede sincronizarse simultáneamente.
Sin embargo, para cada individuo, la cuenta personal comienza en su cumpleaños.
El cumpleaños no es solo una celebración social. Es el momento en que el Sol regresa a la misma posición en la que estaba cuando naciste. Es el momento en que tu reloj personal completa un ciclo completo y comienza uno nuevo.
Por eso es importante vivir estos ciclos calculando el inicio de cuenta desde el propio nacimiento.
Cada persona tiene su propio calendario interno que empieza el día que nace. Y ese calendario se sincroniza con el calendario colectivo a través de los solsticios, equinoccios, lunaciones y eclipses.
La manera de hacerlo es simple: reconocer tu cumpleaños como el inicio de tu año personal. Y desde ahí, observar cómo ese año personal se relaciona con los ciclos solares, lunares y de eclipses que ocurren durante ese período.
Cada solsticio que vives después de tu cumpleaños marca una estación específica de tu año personal. Cada lunación marca un paso específico de tu proceso interno. Cada eclipse marca un momento de transmutación específico en tu camino.
Cuando empiezas a vivir así, el tiempo deja de ser una línea recta que avanza sin sentido. Se convierte en una espiral donde cada ciclo te lleva más profundo, más consciente, más alineado.
La Tierra Como Máquina del Tiempo
La Tierra no es solo un planeta. Es una máquina del tiempo.
Gira sobre sí misma a 1.670 kilómetros por hora. Orbita alrededor del Sol a 107.000 kilómetros por hora. Se inclina 23,5 grados. Sostiene una Luna que genera mareas. Y todo ese movimiento crea ciclos.
Esos ciclos son la estructura del tiempo. Son el ritmo con el que la consciencia se despliega. Son el reloj con el que la biología se ordena.
Y sincronizarse con esa máquina del tiempo es sincronizarse con la vida misma.
Cuando una persona vive según los ciclos naturales, su cuerpo funciona mejor. Su mente está más clara. Su emoción está más calibrada. Su acción es más coherente.
Porque está alineada con el movimiento del planeta. Con el ritmo del cosmos. Con la frecuencia de la vida.
La Recalibración Que Comienza Ahora
Este año, 2026, comienza un proceso de recalibración profunda.
Se recorrerán 92 ciclos de 13 días. Uno por cada elemento de la tabla periódica. Y cada uno de esos ciclos estará sincronizado con los ciclos astronómicos.
Las lunaciones marcarán los pasos internos. Los solsticios y equinoccios marcarán los puntos de calibración colectiva. Los eclipses marcarán los momentos de transmutación.
Y cada persona que participe de este proceso estará sincronizando su reloj personal con el reloj planetario. Estará recalibrando su biología con los ciclos que diseñaron la vida. Estará reparando el reloj interno que se desajustó por vivir desconectado de la naturaleza.
Porque cuando el reloj interno está sincronizado con el reloj externo, la consciencia encuentra su ritmo.
Y cuando la consciencia encuentra su ritmo, puede crear.
Bienvenidos a los ciclos del tiempo consciente.







🌀
Gracias Mati por educarme
Gracias Matty.
Se acerca mi cumpleaños y tendré por primera vez mi revolución solar.
Ahora me cuestiono: ¿Qué ritmo sugieren los siguientes solsticios y equinoccios y eclipses en este siguiente año para mí?
No sé si lo incluirá mi astrólogo jaja pero ahora le preguntaré, gracias Mati.
Me contenta saber que cada año me alineo más a los ciclos naturales, lo valoro mucho.
Muchísimas gracias Mati.
Lista y emocionada!
Gracias Mati!
Yo soy Jenny Jota