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Mati ahora en la Semilla

  • Mati
  • 1 ene
  • 6 Min. de lectura

Hoy, 1 de enero de 2026, escribo estas palabras como quien planta una semilla.


Algo empieza. Algo germina. Y cuando algo empieza de verdad, hay que sembrar con consciencia. Hay que poner la semilla en la tierra correcta, en el momento correcto, con la intención correcta.


Este año es para mí el año de alquimizar lo interno hacia lo externo. De convertir lo que he recibido en memoria en algo que pueda ser sembrado, compartido, multiplicado. Por eso pongo la intención de mostrar el mapa completo como semilla de un árbol que recién comienza a germinar.


Si el viento me llevara mañana, si la vida decidiera que mi parte de este tejido ya está completa, este mapa estará aquí. Todos sabrán a dónde ir. Cada uno encontrará sus propios pasos.


Esto lo hacemos juntos. Siempre ha sido así. Siempre será así.


Hay muchos en la red que saben que pueden hacer una parte de esto. Algunos ya lo están haciendo sin saber que forma parte de un tejido mayor. Otros sienten el llamado y están descubriendo cuál es su función. El árbol crece de a poco, rama por rama, hoja por hoja.


Por eso creamos fundaciones y empresas. Para cuidar el proyecto. Para hacerlo parte de todos. Para que esto sobreviva más allá de Mati, más allá de cualquier persona, más allá de cualquier ego.


Este es un proyecto de consciencia. Y la consciencia trasciende las personas que la portan.


La Filosofía Como Semilla


La parte esencial de todo esto es la filosofía.


Filosofía viene de dos raíces antiguas: filo, que es amor, y sofía, que es sabiduría.


Amor y sabiduría. Los dos cotiledones de la semilla del árbol cósmico.


El amor es el ritmo. Es el corazón. Es el tiempo que late, que marca los ciclos, que sostiene el pulso de todo lo que existe. El tiempo necesita reparación, equilibrio, armonía. Como cuando un corazón arrítmico vuelve a su ritmo natural y todo el cuerpo puede funcionar otra vez.


La sabiduría es la mente. Es el espacio. Es el laberinto que hay que navegar, la red que hay que calibrar, la estructura que hay que reconstruir con consciencia.


Entre ambos, amor y sabiduría, tiempo y espacio, ritmo y forma, nutrimos la semilla con los elementos divinos que construyen la realidad: los elementos químicos.


Toda la materia, desde la estrella más grande hasta la célula más pequeña, está hecha de los mismos ladrillos. Noventa y dos elementos. Las letras del alfabeto con el que se escribe el universo.


Empieza un Nuevo Ciclo


Hoy empieza un ciclo.


El calendario humano marca este punto como inicio, y el calendario es un intento de la mente por ordenar el tiempo. Empieza un ciclo porque hay que sembrar un nuevo tiempo.


Sembrar un nuevo tiempo funciona exactamente igual que sembrar maíz, o trigo, o cualquier planta que crece de la tierra.


Hay ciclos precisos. Hay momentos donde la tierra está lista, donde la luna marca el ritmo correcto, donde el sol está en la posición exacta para que la semilla germine.


La agricultura antigua lo sabía. Los pueblos originarios de todo el mundo lo sabían. Los egipcios, los mayas, los incas, los pueblos del Nilo, todos entendían que el tiempo tiene un corazón, un ritmo, un latido. Cuando respetas ese latido, todo crece. Cuando lo ignoras, todo se marchita.


Hemos olvidado esto.


Hemos olvidado que la consciencia también tiene ciclos de siembra.


La Realidad Nace de la Onda


Antes de que exista la materia, existe la vibración.


Antes de que haya forma, hay frecuencia.


Antes de que algo sea sólido, denso, tangible, primero es onda. Una onda que vibra, que oscila, que crea patrones. Esos patrones de vibración son lo que llamamos tiempo.


El tiempo es ritmo. Es frecuencia. Es el latido del corazón del universo.


Cuando esas ondas se estabilizan, cuando encuentran una forma coherente, aparece el espacio. La forma. La geometría. La estructura.


Todo nace de la onda primero.


Los antiguos hablaban del sonido primordial. El Om. El Verbo. El Logos. La palabra que crea mundos. El sonido es vibración, y la vibración es tiempo, y el tiempo es el corazón de la realidad.


Vivimos en un gran océano de consciencia que late con ritmos infinitos. Ritmos galácticos, ritmos planetarios, ritmos lunares, ritmos solares, ritmos celulares, ritmos atómicos. Todo vibra. Todo late. Todo tiene su frecuencia.


El Corazón del Tiempo Necesita Reparación


El corazón del tiempo está desajustado.


El tiempo cósmico sigue su curso perfecto. Las estrellas siguen girando, los planetas siguen orbitando, la luna sigue marcando sus fases.


Lo que necesita reparación es nuestra conexión con ese ritmo.


Hemos perdido el compás. Hemos olvidado los ciclos. Vivimos en un mundo donde el tiempo se mide en segundos digitales, en notificaciones, en plazos de entrega, en productividad. Hemos convertido el tiempo en algo lineal, acelerado, fragmentado.


Cuando pierdes el ritmo, el corazón se desajusta. Arritmia. Taquicardia. Ansiedad. Estrés. Todos esos son síntomas de un corazón del tiempo que late fuera de sincronía con el ritmo natural del universo.


El corazón del tiempo necesita reparación.


La única forma de repararlo es volviendo a los ciclos.


Re-cordar el Corazón


Hay una palabra que usamos constantemente: recordar.


Recordar viene de re-cordar. Volver a poner el corazón. Volver a unir lo que se separó. Volver al centro donde el corazón late.


Cuando olvidas algo, cuando pierdes la memoria, lo que realmente has perdido es la conexión con tu corazón. Con tu centro. Con tu ritmo interno.


Recordar, en el sentido profundo de la palabra, es volver a conectar con el latido original. Con el ritmo del origen. Con la frecuencia primordial desde donde todo emana.


Ese es el trabajo de este año. Re-cordar. Volver al corazón del tiempo.


El Juego de la Mente Universal


Todo esto es un juego.


El juego de la mente universal. El juego donde la consciencia se reconoce a sí misma a través de infinitas formas, infinitas experiencias, infinitas perspectivas.


En ese juego hay dos mundos que conviven constantemente:


El mundo interno. Tu percepción, tu ritmo, tu corazón. La forma en que sientes el tiempo, en que procesas las experiencias, en que navegas tus emociones y pensamientos.


El mundo externo. La red, la forma, el laberinto que navegas. El espacio físico, las relaciones, las estructuras, todo lo que parece estar "afuera" de ti.


Ambos mundos son espejos. Lo que ocurre adentro se refleja afuera. Lo que ocurre afuera resuena adentro.


Y la tarea de la consciencia es navegar ese juego sin perderse en él. Recordar que eres el jugador, el tablero y la apuesta. Todo a la vez.


La Trinidad: Mente, Emoción, Acción


Para que la consciencia pueda jugar ese juego de forma coherente, se requieren tres cosas trabajando en armonía.


La mente, que es la visión. La que piensa, la que imagina, la que crea mapas, la que comprende patrones. La mente es el ojo que ve el camino.


La emoción, que es el ritmo. La que siente, la que late, la que conecta con el corazón. La emoción es el motor que te mueve, la frecuencia que te anima, el fuego interno que te impulsa.


La acción, que es la manifestación. La que hace, la que construye, la que materializa. La acción es el cuerpo que camina el camino que la mente ve y el corazón siente.


Sin mente, avanzas a ciegas. Sin emoción, avanzas sin vida. Sin acción, te quedas atrapado en ideas que nunca se materializan.


Las tres juntas forman la trinidad de la consciencia. Y esa trinidad está viva en cada momento de tu existencia.


Sembrar el Nuevo Tiempo


Por eso hoy, en este primer día del ciclo, pongo la intención de sembrar un nuevo tiempo.


Tiempo de volver al ritmo. Tiempo de re-cordar el corazón. Tiempo de sincronizar nuestra frecuencia interna con la frecuencia del universo.


En los próximos días iré contando, paso a paso, cómo se hace esa siembra. Cómo funciona el reloj cósmico que hemos olvidado leer. Cómo los ciclos naturales marcan el ritmo de la consciencia. Cómo cada uno de nosotros puede volver a conectar con ese latido original.


Pero hoy solo plantamos la semilla.


La semilla de la intención. La semilla de la memoria. La semilla del tiempo que late con armonía.


Bienvenidos al Camino


Este camino lleva su tiempo. La semilla germina cuando está lista. La raíz crece primero hacia abajo, en la oscuridad, donde nadie la ve. Cuando ha encontrado su anclaje profundo en la tierra, el brote emerge hacia la luz.


Así funciona este proceso.


Sembraremos el nuevo tiempo con paciencia. Con respeto por los ciclos. Con consciencia de que cada paso tiene su momento, su ritmo, su frecuencia.


Lo que hoy parece incomprensible mañana tendrá sentido. La semilla tampoco comprende el árbol que será. Simplemente germina. Simplemente crece. Simplemente confía en el proceso.


Feliz inicio del ciclo.


Feliz siembra del nuevo tiempo.


Que el corazón del tiempo vuelva a latir en sincronía con el corazón del universo.


Bienvenidos a la Alkhemia del Tiempo.

23 comentarios


Marcelo Melendez
Marcelo Melendez
29 ene

Que el corazón del tiempo vuelva a latir en sincronía con el corazón del universo 🌱✨

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didip guerra
didip guerra
10 ene

ES TIEMPO DE PLANTAR LA SEMILLA 🌱

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yolandasiabatto
09 ene

Hermoso comienzo, asi mismo pongo la intencion de este inicio de ciclo para como tu dices: " latir en sincronia con el corazon del Universo"

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Lilian Canido
Lilian Canido
06 ene

Que el corazón del tiempo vuelva a latir en sincronía con el corazón del Universo . 🙏🏼

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Tamara2017 ttrer
Tamara2017 ttrer
04 ene

Pongo la intención de sincronizar el latido de mi corazón con el latido de La Tierra 💕

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