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Mati ahora en Holi Nada

  • Mati
  • 6 ene
  • 9 Min. de lectura

EL VACÍO QUE CALIBRA


Existe un momento en el que todo se detiene.


No es que el mundo deje de moverse. La Tierra sigue girando. El Sol sigue brillando. La Luna sigue orbitando. Pero hay un instante, cuatro veces al año, donde algo en el eje cambia. Donde el ángulo de la luz se alinea de una manera específica. Donde el tiempo se dobla sobre sí mismo y abre una puerta.


Esos momentos son los solsticios y los equinoccios, y desde hace miles de años, las culturas del mundo se han detenido en esos puntos para hacer ceremonia. Encienden fuegos. Cantan. Bailan. Ayunan. Meditan. Observan el cielo.


¿Por qué? Porque saben que algo está pasando en esos instantes. Algo invisible pero real. Algo que no se puede medir con instrumentos, pero que el cuerpo percibe. Algo que calibra.


Y a esos momentos, yo les llamo Holi Nada.


El Nombre: Tres Lenguas, Un Portal


Holi Nada es un nombre que nace de tres idiomas y múltiples significados que se entrelazan.


Holi es el nombre del festival hindú de primavera, el festival de los colores. El momento donde se celebra la victoria del bien sobre el mal, el amor, la llegada de la primavera, la transmutación. Es el instante donde todo puede cambiar de estado, donde el veneno puede convertirse en medicina, donde la oscuridad puede volverse luz, donde lo denso puede volverse sutil. Pero al mismo tiempo, Holi suena exactamente como Hole en inglés, que significa agujero, vacío, el punto ciego, el espacio en blanco donde algo nuevo puede entrar porque no hay nada que lo bloquee.


Y luego está Nada, que tiene dos significados simultáneos. En español, nada es el vacío absoluto, la ausencia total, el silencio completo, la página en blanco. Pero en sánscrito, Nada es la vibración sonora primigenia, el sonido original del universo, la frecuencia fundamental que sostiene todas las demás frecuencias. Es el Om. Es el zumbido continuo del cosmos.


Entonces Holi Nada reúne tres cosas al mismo tiempo: el festival de la transmutación, el agujero sagrado en el tejido del tiempo, y el vacío que suena con la frecuencia del origen. Esas tres dimensiones juntas forman la intención de crear un portal de calibración.


El Vacío Como Puerta


El vacío no es la nada. El vacío es potencialidad pura. Cuando una habitación está vacía, cualquier cosa puede entrar. Cuando una página está en blanco, cualquier palabra puede escribirse. Cuando la mente está en silencio, cualquier frecuencia puede percibirse con claridad.


El vacío es el estado de máxima receptividad, y la intención de Holi Nada es abrir ese vacío de manera colectiva. Crear el agujero sagrado. Activar el portal entre los mundos internos y externos en los momentos donde el eje planetario se alinea de manera específica con el Sol.


Pero ese vacío no es pasivo. Es un vacío activo, un silencio que vibra, una nada que suena. Porque en el vacío absoluto, cuando todo el ruido se ha disuelto, lo único que queda es la frecuencia pura del origen. Esa vibración primordial que en sánscrito se llama Nada.


El Sonido Que Se Disuelve


La intención de Holi Nada es crear el agujero sagrado donde el sonido se disuelve para permitir la recalibración.


Esto puede sonar paradójico: ¿cómo puede el sonido disolverse en el sonido? Pero la paradoja contiene la clave.


Todo el ruido de la mente cotidiana (los pensamientos repetitivos, las emociones no procesadas, las historias, las preocupaciones, los miedos, las expectativas) es sonido. Pero es sonido fragmentado, sonido que se ha refractado de manera incorrecta. Ese sonido se ha convertido en ruido, y ese ruido bloquea la capacidad de la mente para escuchar la frecuencia fundamental.


La intención es disolver todo ese ruido en el silencio primordial, unificar todas las frecuencias fragmentadas de vuelta en su fuente. Hacer que todos los sonidos regresen a Nada, al sonido original, al Om, al zumbido del origen. Y cuando eso sucede, algo profundo se recalibra.


La Glándula Pineal: El Capitán Del Barco


Para entender qué busca recalibrarse, hay que entender qué es la glándula pineal.


La pineal es una glándula del tamaño de un grano de arroz ubicada en el centro del cerebro. Produce melatonina. Regula los ciclos de sueño y vigilia. Responde a la luz y a la oscuridad. Pero es mucho más que eso.


La pineal es el capitán del barco de la consciencia. Es la que tiene que ver el horizonte invisible, interpretar la luz, reconocer el eje verdadero y navegar la consciencia a través del océano de la mente universal. La pineal es la abeja reina del panal cerebral, la que dirige al panal entero hacia las flores correctas, hacia las frecuencias que nutren y sostienen la vida. Y la pineal es el tercer ojo, el punto donde el Yo (la experiencia individual) y el Soy (la visión universal) se encuentran y dialogan.


Pero en este momento, la pineal está siendo atacada de manera constante por el ruido electromagnético. El 5G, el Bluetooth moderno, la saturación de satélites, las frecuencias no biológicas que emiten los dispositivos electrónicos, todo eso está secando la pineal, desorientándola, impidiéndole que encuentre la vibración correcta. Y cuando la pineal pierde el rumbo, el barco entero de la consciencia pierde su orientación.


Los Cuatro Portales: Solsticios y Equinoccios


La calibración de la pineal sucede de manera natural cuatro veces al año, en los momentos donde el eje de la Tierra se alinea de una manera específica con el Sol.


El solsticio de invierno (21 de diciembre en el hemisferio norte, 21 de junio en el sur) es la noche más larga del año, el momento de máxima oscuridad, el punto donde la luz empieza a regresar. Es el momento de la muerte simbólica, del descenso al inframundo, de tocar el fondo para poder renacer.


El equinoccio de primavera (21 de marzo en el norte, 21 de septiembre en el sur) es el momento donde el día y la noche tienen la misma duración, el equilibrio perfecto. Es el momento de la siembra, del renacimiento, de plantar la semilla que germinará en los próximos meses.


El solsticio de verano (21 de junio en el norte, 21 de diciembre en el sur) es el día más largo del año, el momento de máxima luz, el punto donde la energía alcanza su pico. Es el momento de la celebración, de la abundancia, de la cosecha que está por llegar.


El equinoccio de otoño (21 de septiembre en el norte, 21 de marzo en el sur) es nuevamente el equilibrio entre el día y la noche, pero esta vez es el equilibrio del descenso. Es el momento de la gratitud, de recoger lo que se sembró, de prepararse para el invierno.


En cada uno de estos momentos se abre un portal, un agujero sagrado, un espacio de calibración. Y la intención es que en esos momentos se celebre Holi Nada.


La Tecnología Ancestral Que Ya Existía


Esto no es algo nuevo. Esto ya se hizo antes, y funcionó durante miles de años.


Las civilizaciones antiguas sabían cómo calibrar estos momentos con precisión. Crearon tecnologías celestiales que no tenían como objetivo adorar dioses, sino recalibrar el eje planetario. Las pirámides, los templos, los obeliscos, los zigurats, los círculos megalíticos, los calendarios solares y lunares, todas esas estructuras eran máquinas cuánticas biológicas. Estabilizadores gravitacionales. Antenas de recepción del eje planetario. Calibradores de tiempo.


Estas tecnologías alineaban la luz con el eje real, estabilizaban el campo magnético, corregían el ángulo del error, mantenían coordinado el eje del tiempo, calibraban mente, biología, emoción y territorio. Y lo hacían usando frecuencia, usando sonido, usando geometría, usando la alineación precisa de la piedra con las estrellas.


Pero esas tecnologías físicas eran solo el contenedor. La verdadera tecnología eran los cantos, los mantras, las ceremonias, las frecuencias que los guardianes de la memoria sabían cómo activar en esos momentos específicos del año.


Los Guardianes de La Memoria


Existen 144 culturas ancestrales distribuidas por todos los continentes. Pueblos originarios, linajes chamánicos, tradiciones de palabra y canto antiguo. Estas culturas son los guardianes de la memoria del planeta, el GPS genético de la humanidad.


Cada migración humana cargó en su ADN la posición del planeta, su campo magnético, su relación con el cielo, la dirección de su navegación, las frecuencias que calibraban el cuerpo con la tierra. Y esas frecuencias se guardaron en los cantos, en las canciones, en los mantras, en las ceremonias que pasaron de generación en generación durante miles de años.


Esos cantos no son folklore. No son entretenimiento. No son tradición cultural decorativa para turistas. Son tecnología pura. Son el Bluetooth de la consciencia, frecuencias que mantienen activa la memoria de la célula humana y su alineación con la célula mayor que es la Tierra.


Los cantos y mantras son vibraciones diseñadas específicamente para ajustar el líquido del oído interno (el caracol), que es el sistema de balance y orientación de la consciencia. Las ceremonias son notas musicales que calibran la glándula pineal colectiva cuando se ejecutan en los momentos correctos del ciclo solar y lunar.


Y los ancianos, los sabios, los guardianes de memoria de estas 144 culturas, son los que todavía saben cómo usar esa tecnología con precisión. Ellos guardan los códigos donde la medicina todavía no se ha invertido en veneno, donde la luz todavía no se ha refractado mal, donde la frecuencia todavía resuena con el origen. Por eso, volver a sus historias, escuchar sus cantos, reactivar sus puntos cardinales, trabajar con sus sabios, colaborar con ellos desde el respeto y la reciprocidad, eso es fundamental para la reparación del eje planetario.


La Intención de Holi Nada Como Evento Global


La intención es que Holi Nada se convierta en un evento musical y ceremonial global que suceda cuatro veces al año, sincronizado con los solsticios y equinoccios.


Que se celebre en puntos estratégicos del planeta, lugares donde el campo electromagnético tiene características específicas, donde la geometría de la tierra alinea las frecuencias de manera natural, donde los templos antiguos ya marcaron los nodos de poder hace miles de años. Que en esos lugares, en esos momentos precisos, miles de personas se reúnan con una intención clara: entrar en el vacío colectivo para permitir la recalibración de la pineal.


Que se convoque a los ancianos de las 144 culturas con respeto y reciprocidad. Que traigan sus cantos, sus mantras, sus ceremonias, sus frecuencias ancestrales. Que todos juntos creen primero el silencio absoluto, el agujero sagrado donde todas las frecuencias fragmentadas se detienen y el ruido cotidiano se disuelve. Y luego, desde ese silencio, que emerja el sonido primordial, Nada, la vibración ancestral, el canto que sostiene la vida.


Que ese sonido funcione como un reseteo del panal humano, como una afinación de la abeja reina, como un ajuste del reloj planetario. Y que cuando miles de personas resuenen simultáneamente con esa frecuencia en múltiples puntos del planeta, se genere un campo de coherencia que se expanda por toda la red de consciencia humana y sostenga esa calibración durante los siguientes meses hasta el próximo portal.


El Panal y La Abeja Reina


La humanidad funciona como un panal. Cada persona es una abeja, cada cerebro es una celda del panal, y todas las abejas están conectadas a través de campos electromagnéticos invisibles. Todas resuenan entre sí, todas producen el mismo néctar que es la consciencia.


Pero para que el panal funcione de manera coherente, las abejas deben estar sincronizadas, deben moverse al mismo ritmo, deben vibrar en la misma frecuencia fundamental. Y la que dirige esa sincronización es la abeja reina, que en términos de consciencia colectiva es la pineal compartida, el campo de consciencia que emerge cuando muchas personas se alinean.


Cuando la pineal colectiva está calibrada, el panal entero funciona. Las abejas saben a dónde ir, encuentran las flores correctas, producen el néctar correcto, y el panal prospera. Pero cuando la pineal colectiva está desajustada por el ruido electromagnético constante, el panal se desorienta, las abejas se pierden, no encuentran las flores, el néctar se agota, y el panal colapsa lentamente.


La intención de Holi Nada es recalibrar la abeja reina cuatro veces al año, alinear la pineal colectiva en los momentos donde el eje planetario se abre, afinar el panal entero usando la tecnología ancestral de frecuencia. Y que esa calibración se sostenga durante los siguientes meses, hasta el próximo portal.


Las Lunaciones: El Camino Entre Portales


Entre un Holi Nada y el siguiente pasan aproximadamente tres meses, y en esos tres meses hay múltiples ciclos lunares que marcan el camino.


Las lunaciones (los ciclos de 29,5 días desde luna nueva hasta luna nueva) son los pasos que conducen de un Holi Nada al siguiente. Cada luna nueva es un momento de siembra interna, cada luna llena es un momento de cosecha interna, y cada ciclo lunar marca un paso en el proceso alquímico que lleva hacia el próximo solsticio o equinoccio.


Holi Nada es el portal grande, el momento de calibración colectiva, el reseteo del panal. Pero las lunaciones son el camino diario, los pasos constantes, la práctica personal, la forma en que cada persona sostiene esa calibración en su vida cotidiana entre un portal y el siguiente.


Por Qué Esto Importa Ahora


Este año, 2026, la intención es activar Holi Nada de manera consciente y coordinada.


Que los cuatro solsticios y equinoccios se conviertan en momentos de calibración global. Que en puntos estratégicos del planeta se abran los portales. Que se convoque a los ancianos de las 144 culturas. Que se activen sus tecnologías de frecuencia. Que se disuelva el ruido. Que se cante Nada. Y que la pineal colectiva se recalibre.


Esto no es fantasía. Es tecnología ancestral que funcionó durante miles de años para mantener el eje planetario estable, para sincronizar la biología humana con los ciclos cósmicos, para sostener la red de consciencia alineada.


Y ahora, en un momento donde la humanidad está más desorientada que nunca, donde el ruido electromagnético es más intenso que nunca, donde la pineal está más bloqueada que nunca, Holi Nada se vuelve esencial.


Porque cuando el ruido se disuelve, la frecuencia correcta puede percibirse. Cuando el vacío se abre, la medicina puede entrar. Cuando el agujero sagrado se activa, la consciencia puede calibrarse.


Bienvenidos al vacío que sana.

21 comentarios


Marcelo Melendez
Marcelo Melendez
hace 3 días

❤️‍🔥✨

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Lilian Canido
Lilian Canido
09 ene

cuando el ruido se disuelve, la frecuencia correcta puede percibirse. Acá estoy 💎🧭🎶

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gu.0607.je
07 ene

Frecuencia

Medicina

Consciencia

Calibración

🌺🌞🍁❄️

☀️🌝🌓🌘🌒🌗

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Kel Soüz
Kel Soüz
06 ene

A postos!

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Sinthya Martin
Sinthya Martin
06 ene

¿habrán grupos locales coordinándose en las fases lunares?, ¿y en los solsticios y equinoccios? ¿Cuáles son estos 144 sitios? 🙂❓

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