Mati ahora en el Arcoiris
- Mati
- 7 ene
- 6 Min. de lectura

LOS 92 ELEMENTOS
Un arcoíris no existe fuera del observador. No es un objeto flotando en el cielo. Es un fenómeno que ocurre cuando tres cosas se alinean en el ángulo exacto: la luz del sol, las gotas de agua en el aire, y tu ojo.
Si te mueves, el arcoíris se mueve. Si otra persona está parada a tu lado, ve su propio arcoíris, diferente al tuyo. Y lo que pocos saben: un arcoíris no es un arco. Es un círculo completo. Solo vemos la mitad porque la Tierra bloquea la otra mitad.
Eso que vemos como siete colores separados es, en realidad, una única luz blanca que se refracta al atravesar el agua. La luz del sol contiene todas las frecuencias superpuestas. Y cuando pasa por la gota, cada frecuencia se separa, revelando el espectro completo.
El Espectro Completo de la Realidad
La luz blanca del sol no es blanca. Es la suma de todos los colores existiendo al mismo tiempo. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo, violeta. Pero esos siete colores que vemos son solo una fracción de lo que existe.
Más allá del rojo está el infrarrojo. Más allá del violeta está el ultravioleta. Y más allá de esos, frecuencias que ni siquiera tienen nombre porque nuestros ojos no fueron diseñados para captarlas.
La realidad completa es un espectro infinito de frecuencias. Y nosotros, con nuestros cinco sentidos, solo percibimos una pequeña ventana de ese espectro.
Ahora llevemos esto a la materia.
Los 92 Elementos: El Arcoíris de la Materia
Todo lo que existe en el universo físico está hecho de 92 elementos naturales. Desde el Hidrógeno, el más simple, hasta el Uranio, el más complejo que la naturaleza produce de forma estable.
Cada elemento es una frecuencia específica de la materia. Una forma particular en que la energía se organiza. Un patrón único de cómo protones, neutrones y electrones se combinan para crear algo distinto.
El Hidrógeno tiene un solo protón. El Helio tiene dos. El Carbono tiene seis. El Oro tiene 79. El Uranio tiene 92.
Cada vez que agregas un protón al núcleo, cambia todo. No es solo “más pesado”. Es una identidad completamente diferente. Otra frecuencia. Otro color en el arcoíris de la materia.
Y así como la luz blanca contiene todos los colores, el universo contiene todos los elementos. Todos coexistiendo. Todos necesarios. Todos parte del espectro completo de lo que puede existir.
La Tabla Periódica: El Mapa de la Materia
En 1869, un químico ruso llamado Dmitri Mendeléev organizó todos los elementos conocidos en una tabla. No los puso en orden aleatorio. Los ordenó según su peso atómico y sus propiedades químicas.
Y descubrió algo extraordinario: cuando los organizaba así, aparecían patrones. Los elementos con propiedades similares caían en columnas verticales. Como si la materia misma tuviera una estructura interna, una lógica oculta.
La tabla periódica de Mendeléev es el mapa oficial de la química moderna. Es la que se enseña en todas las escuelas. Es la que se usa en todos los laboratorios. Y funciona. Predice comportamientos. Explica reacciones. Organiza el conocimiento.
Pero hay otra tabla.
La Tabla de Walter Russell: El Espectro de la Consciencia
En 1926, un artista, arquitecto y filósofo estadounidense llamado Walter Russell propuso una tabla periódica completamente diferente.
Russell no era químico. No trabajaba en un laboratorio. Pero tenía algo que Mendeléev no tuvo: una visión de cómo la materia surge de la luz.
Russell organizó los elementos en espirales. En octavas. Como las notas musicales. Como las frecuencias de luz. Como si la materia no fuera algo sólido que se apila, sino algo que vibra, que resuena, que se despliega desde un centro.
En la tabla de Russell, los elementos no están ordenados solo por peso. Están ordenados por cómo la energía se comprime y se expande. Cómo la luz se vuelve materia. Cómo la consciencia se vuelve forma.
La ciencia oficial no aceptó la tabla de Russell. Dijeron que era especulativa. Que no tenía fundamento experimental. Que mezclaba filosofía con química.
Y tenían razón en algo: Russell estaba viendo algo que la química no puede medir con instrumentos. Estaba viendo el patrón detrás del patrón. La geometría de la consciencia que organiza la materia.
Dos Maneras de Ver la Misma Realidad
Mendeléev vio la tabla periódica desde afuera. Como objetos. Como pesos. Como comportamientos químicos.
Russell vio la tabla periódica desde adentro. Como frecuencias. Como octavas. Como despliegue de la luz.
Las dos son correctas. Las dos son necesarias.
Mendeléev te dice qué es el Hidrógeno como sustancia: un átomo con un protón, un electrón, el elemento más abundante del universo, combustible de las estrellas.
Russell te dice qué es el Hidrógeno como arquetipo: el origen, la semilla, el primer paso, la potencia pura antes de manifestarse.
Para hacer química, necesitas a Mendeléev. Para hacer alquimia, necesitas a Russell.
Y la alquimia no es magia. Es la ciencia de cómo la consciencia se organiza en materia.
Los 92 Elementos Como Llaves de Memoria
Durante los próximos años, entre 2026 y 2029, vamos a recorrer los 92 elementos naturales de la tabla periódica. Uno por uno. Como un camino. Como una iniciación. Como una calibración profunda de la consciencia.
Cada elemento será un ciclo de 13 días. 12 días para recorrer los 12 pasos del YoSoy aplicados a ese elemento específico. Y un día 13 de integración.
92 elementos × 13 días = 1.196 días. Poco más de tres años.
¿Por qué hacer esto? Porque cada elemento no es solo una sustancia química. Es una llave de memoria. Un arquetipo de la materia. Un patrón de organización de la realidad.
Cuando trabajas conscientemente con el Hidrógeno, no solo estás aprendiendo química. Estás activando en tu campo interno la frecuencia del origen, de la semilla, del potencial puro.
Cuando trabajas con el Carbono, estás activando la estructura, la red, la base de toda la vida orgánica.
Cuando trabajas con el Oro, estás activando la luz condensada, la memoria del sol, la incorruptibilidad.
Cada elemento es una puerta. Y cuando recorres los 92, has recorrido el espectro completo de la materia. Has visto el arcoíris entero. Has integrado todas las frecuencias.
El ADN Como Arcoíris
En uno de los posts anteriores hablé del ADN como el Arca de Noé. Cada cromosoma llevando pares de información, como animales entrando al arca de dos en dos.
Cromosoma viene del griego: chroma (color) y soma (cuerpo). Cuerpo de colores.
Tu ADN no es una escalera incolora. Es un espectro de frecuencias. Cada gen es una nota. Cada secuencia es una melodía. Cada cromosoma es un color en el arcoíris de tu identidad.
Y ese arcoíris interno está hecho de elementos químicos: Hidrógeno, Carbono, Nitrógeno, Oxígeno, Fósforo, Azufre. Los elementos que componen tu cuerpo son los mismos que componen las estrellas. Eres polvo de estrellas organizado en consciencia.
Y cuando recorres los 92 elementos durante estos tres años, lo que estás haciendo es recalibrar tu arcoíris interno. Estás recordando todas las frecuencias que existen dentro de ti. Estás reordenando el espectro completo de tu ser.
Por Qué Empezamos Con Hidrógeno
El 11 de enero de 2026 comenzamos con el primer elemento: Hidrógeno.
Día 11 del 1, 111 como estructura base del hidrógeno, es el principio de todo. El 75% del universo es Hidrógeno. Las estrellas nacen de nubes de Hidrógeno. La fusión nuclear que alimenta al sol convierte Hidrógeno en Helio, liberando la luz que sostiene la vida en la Tierra.
El Hidrógeno es el origen. La semilla. El potencial puro. El primer paso del camino.
Y desde ahí, iremos avanzando elemento por elemento, frecuencia por frecuencia, color por color, hasta completar el espectro.
Hasta ver el arcoíris entero.
El Camino Que Empieza
Esto que acabo de contar no es teoría. No es filosofía abstracta. Es el mapa del camino que vamos a recorrer juntos durante los próximos tres años.
Cada 13 días, un nuevo elemento. Una nueva frecuencia. Una nueva llave de memoria.
Y al final de esos 92 ciclos, habremos recorrido el espectro completo de la materia. Habremos calibrado nuestro campo interno con todas las frecuencias que existen en el universo.
Habremos visto el círculo completo del arcoíris. No solo el arco que la Tierra nos deja ver, sino el círculo entero.
Y en ese momento, algo cambia. Porque ya no estás viendo la realidad desde un solo color. Ya no estás atrapado en una sola frecuencia.
Estás viendo el espectro completo. Y cuando ves el espectro completo, puedes empezar a crear desde la luz blanca, saliendo de la refracción.
Bienvenidos al arcoíris de la materia.







YoSoy la Luz Blanca primordial!! 🌋✨
Gracias Mati por compartir esta sabiduría que transforma🙏✨️✨️
💝💝💝 es un verdadero regalo 🙏 Grazie 🙏
Gracias gracias gracias 💜💜💜 yosoy hidrógeno!